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Fiesta de recepción clausurada: los padres deberán pagar 100 mil pesos

En el salón había el triple de personas permitidas. Quisieron evitar el ingreso de los inspectores y policías.

Los padres de los chicos de la fiesta de recepción que se hizo este sábado en un salón de avenida Estrada de Paraná y que fue clausurada por la Municipalidad, deberán pagar una multa superior a los 100 mil pesos. Así lo hizo saber el doctor Pablo Testa, secretario legal y administrativo del municipio en Nunca es tarde por Canal 11. El funcionario dijo que el lugar albergaba una cantidad de gente que triplicaba la capacidad autorizada por el municipio y reveló que los organizadores se resistieron al ingreso de los inspectores, lo que agravó la situación.

El hecho se registró durante la madrugada del domingo, cuando personal de la dirección de Habilitaciones de la Comuna quiso inspeccionar el local -un exboliche bailable- convertido en salón de fiestas. El lugar había sido habilitado como sede de una fiesta de recepción de alumnos de un colegio público de gestiono privada con un máximo de 200 asistentes.

Multa y causa federal

De acuerdo a las actas labradas, los inspectores constataron incumplimientos a las medidas de distanciamiento y otros protocolos sanitarios vigentes. “Queremos dejar aclarado que no hacemos más que hacer cumplir ciertas cuestiones, que están establecidas en los protocolos y son las que, le permiten a gran cantidad de otros alumnos y egresados, poder hacer estos eventos y la gran mayoría, las cumple”, afirmó Testa.

El secretario legal de la Comuna reveló que la multa aplicada a los padres responsables es del orden de los 100 mil pesos, al tiempo que se inicia una causa penal en la Justicia Federal.

“En este caso, estaba superada ampliamente, la capacidad para la cual estaba habilitado el lugar”, resaltó el funcionario y puntualizó que la fiesta “estaba habilitada para 200 personas y según los cálculos de la policía, había unas 600 personas”, afirmó. 

“No está habilitada la  actividad bailable, es decir, que la recepción se transforme en un boliche bailable”, dijo Testa y agregó: “cuando llegó la policía y el personal municipal, se pudo apreciar que era un boliche bailable. En la resolución de habilitación del evento, estaba prohibido hacerlo, no se podía bailar”, reiteró.

El funcionario municipal, sostuvo que hubo cierta resistencia por parte de los concurrentes a la fiesta a dejar ingresar a los inspectores para realizar el control. “Hubo inconvenientes para ingresar al lugar con el motivo de hacer la verificación”. Y aclaró que “si bien es una fiesta privada, está regida por la habilitación y debe adecuarse a los controles municipales que se deban hacer, tanto la policía como los agentes municipales”, remarcó.

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