Coronavirus

La nieta de César Jaroslavsky lucha contra el coronavirus en España

Se llama Trinidad Albornoz y está a cargo de una clínica de tres pisos en Barcelona dedicada exclusivamente a tratar enfermos de Covid-19. "No descarto la idea de volver y llevar mi experiencia".

Dice que lo más duro de estos días, cuando la asfixia empieza a ganar la pulseada, es elegir a quién darle prioridad para un respirador en terapia intensiva.

Dice que lo más triste de estos días, en los que no teme contagiarse, es apurar las videollamadas entre los pacientes aislados y sus familiares, porque ella sabe que serán las últimas.

Dice que cuando piensa en su abuelo, el histórico dirigente radical César Jaroslavsky, está convencida de que él la animaría a no abandonar la trinchera contra el Covid-19 desde la que le está dando batalla a la epidemia que en España ya supera en contagios a China​.

Historia de vida.Trinidad Albornoz, hija de la diputada entrerriana María Gracia Jaroslavsky y nieta del “Chacho”, un radical fundamental en el rompecabezas alfonsinista y que murió en 2002, cuando Trini tenía 15 años, es una médica cardióloga que hoy está al frente de uno de los tres pisos de una clínica de Barcelona​ reservados a pacientes con coronavirus.

Gracia Jaroslavsky junto a su hija Trinidad.

Por primera vez desde que a fines de diciembre se detectó el primer caso en España, este martes Cataluña, la autonomía a la que pertenece Barcelona, registró más muertes en 24 horas que la Comunidad de Madrid, que es la más castigada por la epidemia: 262 personas murieron por Covid-19 entre el lunes y el martes en Cataluña. En Madrid fueron 211.

Cuando el 14 de marzo el gobierno español declaró el estado de alarma para todo el territorio, las clínicas privadas debieron ceder espacio y recursos al Estado.

Desde entonces, Trinidad Albornoz, que integraba la plantilla de cardiólogos de la clínica privada Sagrada Familia de Barcelona, dirige un piso con más de 30 pacientes internados con coronavirus, la pandemia que en España enfermó a 95.000 personas y le provocó la muerte a más de 8.100.

“Si se estabiliza la situación aquí y allá, en Argentina​, se complica, no descarto la idea de volver y llevar mi experiencia con los pacientes infectados aquí -cuenta a Clarín desde Barcelona-. Lo que sí estoy haciendo todo el tiempo que puedo son videoconferencias con directivos médicos argentinos. Hice una con médicos de Victoria, Entre Ríos, de donde somos nosotros.”

Hija de un doctor, Trinidad se recibió en Argentina. Estudió en Rosario​, donde cursó la especialidad en cardiología. Llegó a Barcelona en diciembre de 2017 a hacer un posgrado en el Hospital Val d’ Hebron y luego un máster en gestión y dirección hospitalaria: “Me ha ayudado en la planificación que hacemos ahora. Esto es de lunes a lunes”, confiesa.

Vino con una visa de estudio y luego, cuando surgió la posibilidad de trabajar en la clínica donde es cardióloga desde hace algo más de un año, homologó su título universitario y obtuvo un permiso de trabajo.

“Las medidas de confinamiento que se han tomado en Argentina hablan de un Estado presente -opina-. Me entristece un poco ver las noticias de la gente que no toma conciencia y piensa que no le va a pasar nada y es poco solidaria. Es cierto que la probabilidad de que a un joven le pase algo es baja, pero tengo en estos momentos, por ejemplo, un paciente de 25 años con respirador.”

¿Cuánta gente de su entorno sabe que es nieta de un político argentino que hizo historia? “Barcelona es una sucursal de argentinos. En mi circulo más íntimo hay mucha gente de Victoria y de Entre Ríos -cuenta-. En la clínica, cuando eligieron a Ricardo Alfonsín como embajador argentino en España, conté que era amigo de mi abuelo y saben de la carrera política de mi madre pero no lo dimensionan.”

Trinidad terminó de cursar el máster en febrero y deberá presentar su tesis, si la pandemia se lo permite, en julio.

Eligió instalarse en Barcelona porque la ciudad la cautivó desde su primer viaje a Europa, hace cuatro años, cuando ya había cumplido los 29. De la vida sin restricciones que hacía aquí antes del confinamiento por el estado de alarma extraña sus partidos de paddle de los fines de semana con amigos.

Su papá le regló un monopatín eléctrico. Con él sube y baja, desde el Eixample, donde vive, al barrio de Sarriá, donde está la clínica. Son días largos. Su abuelo, dice Trinidad, le estaría dando ánimo.

Fuente: Clarín

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