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Libertad: cruzaban el océano en un velero y jamás se enteraron de la pandemia del coronavirus

El viaje aventurero de una italiana y un inglés los llevaba de Europa al Caribe. Al zarpar les pidieron a sus familiares que no les dieran “malas noticias”. Pasó un mes y no los dejaron bajar a tierra. Ahora están varados en la isla de San Vicente.

Como tantos soñadores de esos que sueñan a lo grande, en 2017 Elena Manighetti y Ryan Osborne lograron cumplir el suyo, precisamente uno bien grande: «dejar todo» y dar la vuelta al mundo en barco.

Para eso tomaron dos decisiones, una más obvia, abandonar sus trabajos y la rutina que los aplastaba; la otra, un poco osada: les pidieron a sus familias que se mantuvieran en contacto, pero pusieron como regla que no les transmitieran malas noticias mientras ellos estuviesen en altamar.

Tras recorrer miles y miles de millas marinas, la pareja que vivía en Manchester (ella es italiana, él es inglés) cruzaba el océano Atlántico desde las Islas Canarias hasta el Caribe el mes pasado mientras, sin que ellos lo supieran, el coronavirus se apoderaba de las tranquilidad del mundo entero.

La italiana Elena Manighetti es de Lombardía, la zona de Italia donde más muertos hubo por el coronavirus.
La italiana Elena Manighetti es de Lombardía, la zona de Italia donde más muertos hubo por el coronavirus.

Luego de 25 días navegando en altamar y con el silencio de radio como premisa, los ingleses planeaban Osborne planeaba atracar a mediados de marzo en San Vicente, una pequeña isla al norte del caribe venezolano. Pero cuando recuperaron la señal de teléfono, mientras todavía navegaban por la costa, descubrieron que las fronteras de la isla estaban cerradas y que el mundo atravesaba una pandemia de la que no habían oído nada.

«En febrero habíamos tenido noticias de un virus en China, pero con la poca información que tuvimos luego imaginamos que al llegar al Caribe todo habría terminado», relata Elena. Y Ryan agrega que entendieron la magnitud de la pandemia cuando les informaron que no podrían anclar en la isla.

Elena y Ryan, durante los días de navegación en las Islas Canarias.
Elena y Ryan, durante los días de navegación en las Islas Canarias.

«Les dijimos a nuestros contactos en tierra que no queríamos escuchar malas noticias», recuerda Elena, cuya familia es de Lombardía, la región más afectada de Italia. «Primero intentamos atracar en uno de los territorios franceses en el Caribe, pero cuando llegamos descubrimos que todas las fronteras estaban cerradas y que las islas no permitían el ingreso», añade Ryan. Pensaron que sería cuestión de días para que los dejaran pisar tierra firme… Pero no.

De vuelta en su bote, la pareja desvió su viaje a Granada y finalmente llegó a un área en el mar donde su señal 4G fue lo suficientemente buena como para entender lo que estaba sucediendo. Recién ahí empezaron a acopiar datos, información e imágenes de todo el mundo y entendieron todo.

Durante la travesía vivieron de cerca la naturaleza pero no se enteraron de nada.
Durante la travesía vivieron de cerca la naturaleza pero no se enteraron de nada

De vuelta hacia San Vicente, algo los ayudó. «Una amiga nuestra ya estaba en San Vicente, que es donde pretendíamos dirigirnos. Nos las arreglamos para ponernos en contacto con ella 10 horas antes de llegar al muelle. Nos dijo que nos negarían la entrada ya que soy ciudadana italiana, a pesar de que no había estado en Italia en meses», cuenta Elena. Afortunadamente, la pareja había registrado el recorrido de su barco a través de la señal de GPS.

Tras mostrar ese historial del viaje y demostrar que venían de estar casi un mes navegando en el Océano Atlántico los dejaron desembarcar, aunque llegaría otro paso dramático: que Elena llamara a su familia para enterarse de cómo estaban las cosas allí. «Mi ciudad natal está en la región italiana de Lombardía, que ha sido una de las más afectadas en el mundo. Mi padre me dijo en el teléfono que no entrara en pánico y me envió un perfil del New York Times de nuestra ciudad, lo que hizo que todo se sintiera repentinamente real. Me sorprendió», comenta ella.

Tras ver las imágenes de ataúdes recorriendo su tierra y las de los médicos exhaustos, Elena pudo tranquilizarse al saber que los suyos estaban bien.

“Afortunadamente mi familia está segura en casa y estuvo encerrada durante más de seis semanas, pero personas que conocemos desde hace años han muerto», añade. Ahora Elena y Ryan están a salvo en Bequia, San Vicente, pero los preocupa cuánto tiempo más podrán permanecer allí. «No queremos dejar San Vicente por ahora, ya que no hay ningún lugar abierto. Estamos acá por el momento con el objetivo de salir antes de que comience la temporada de huracanes a principios de junio», afirma la mujer. Cómo seguirá la travesía es algo que por el momento nadie lo sabe, pero a ellos eso no le aplaca el espíritu aventurero.

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