Entre Ríos

Mara despertó y se recupera muy bien de la cirugía de trasplante

Gerardo Hollman contó detalles de la evolución de la nena entrerriana que recibió un corazón el sábado. Las horas decisivas.

Mara Hollman despertó de la cirugía de trasplante y se recupera muy bien transitando el período post operatorio decisivo en este tipo de intervenciones. La nena paranense nació con una cardiopatía congénita compleja que derivó en un insuficiencia cardíaca que puso su vida en riesgo y obligó a un trasplante de corazón.

Por eso, Mara se encontraba hace un año en emergencia nacional a la espera un órgano que fuera compatible y le permitiera seguir viviendo. 

Gerardo, su papá, habló con Entremedios desde Buenos Aires donde se encuentra con toda su familia. “Mara está muy bien, recuperándose. El trasplante no era sencillo: era su cuarta apertura torácica”, explicó.

La llegada del órgano, después de un año de haber entrado en emergencia nacional, fue determinante y se produjo en un momento límite. Según contó el papá, el corazón de Mara pendía de un hilo. “No tenía síntomas pero no daba más”, reveló. 

Señales que entusiasman

Ahora, la recuperación de Mara viene avanzando a paso firme, sin complicaciones y con algunas señales que entusiasman. “Cuando se despertó y se dio cuenta de donde estaba, quería sacarse todo, el drenaje, el tubo. La calmaron y le hicieron los procedimientos”, sostuvo.

Gerardo advirtió que, sin embargo, “hay que darle tiempo a ese corazón para que se adapte a esta nueva cavidad torácica. Se debe controlar la cicatrización, las uniones nerviosas de corazón a cuerpo, que no haya sangrado, que no se altere la presión”, confió el padre, visiblemente familiarizado con cuestiones médicas.

Si bien durante el postoperatorio no han existido complicaciones, hubo algunas limitaciones en la cirugía, particularmente con una medicación a la que Mara es alérgica y que no tiene reemplazo. “Eso hizo que se haga todo más lento, incluso la recuperación”, admitió Gerardo.

La pequeña ya había pasado por tres cirugías a corazón abierto: una a los 9 días, otra a los 10 meses y la tercera justo una semana antes de cumplir los tres años.

El esperado momento

Todavía conmovido por lo sucedido, Gerardo revivió ante Entremedios el momento del aviso del ansiado trasplante. “El día del operativo, cuando me llamaron, casi rechazo el llamado porque pensé que era una promoción de teléfonos. Atendí y ahí me dijeron que Mara debía comenzar el ayuno, que había llegado el momento”. “Hace un año que esperábamos ese llamado y cuando ocurrió, no podíamos caer”, reconoció.

Las 72 horas posteriores a cualquier tipo de trasplante son decisivas para establecer la asimilación o el rechazo que pudiera existir. En el caso de Mara, la mayor parte de ese tiempo ha transcurrido, los signos son buenos y los pronósticos son muy optimistas.

De la redacción de Entremediosweb

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