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Un auto robado en Rosario, en la escena del triple crimen de Paraná

El vehículo entró a Paraná por el Túnel Subfluvial el 5 de noviembre. Revelan tres líneas de investigación: la paranaense, la rosarina y la paraguaya.

Un auto robado en Rosario apareció en la escena del triple crimen de Cristian Walter “Tero” Barreto, Germán “Morrón” Herlein y Laureano Alejo Morales. Indicios de cómo en la investigación del triple homicidio del domingo pasado en el barrio Los Paraísos de Paraná se vio salpicada por la escena narco rosarina. Imágenes de un video viralizado que mostraron cómo un sicario en 20 segundos liquidó a tres hombres, dos de ellos ligados a la narcocriminalidad entrerriana. Una triple ejecución cuyas evidencias exponen que 200 kilómetros no es distancia en el nuevo/viejo mapa de la transa y la venta de droga en la región.

El domingo pasado a las 15.18, Barreto, Herlein y Morales, junto con Víctor Barreto, se cubrían del sol a la sombra de un árbol sobre la vereda de Las Camelias, entre Ovidio Lagos y Gobernador Enrique Mihura de Paraná. Los cuatro estaban entre un Ford Focus gris y VW Gol Trend blanco que estaban estacionados. En principio se estima que Herlein y Morales habían llegado allí para venderles esos autos a los hermanos Barreto.

El ataque

Veintidós segundos después tres de los cuatro hombres estaban muertos. Tero tenía dos balazos, Morrón siete impactos y Morales seis. Todos tenían al menos un disparo de remate calibre 9 milímetros en la cabeza. El video viralizado el miércoles le puso imagen a la narración. Dos hombres con cascos en una moto Honda Tornado 250 entraron en la escena y el acompañante, vestido de color oscuro, llegó y se bajó disparando para cazar a sus presas como si fuera un felino. A las 15.19 del domingo, cuando el sol caía como plomo, sobre calle Las Camelias yacían tres hombres asesinados en un triple crimen que sacudió a la sociedad paranaense.

Relato del sobreviviente

Uno de los hombres atacados pudo escapar y sobrevivir. “Ahí me caigo, por eso zafé, mirá”. La voz de Víctor Barreto se escucha como fondo del video rivalizado mientras el sollozo de una mujer lo acompaña como banda de sonido. “Ahí me meto en el baldío”, cuenta. Y una vez que la imagen muestra cómo la moto huye por donde había llegado, Barreto dice: “Ahí me tira en el baldío, estira el brazo, tira dos nomás”.

Auto incendiado

Siete horas más tarde, alrededor de las 22.15, un llamado al 911 alertó que un auto estaba siendo consumido por el fuego en Supremo Entrerriano y Vera Peñaloza, a unas 40 cuadras de la escena del triple crimen. Una vez sofocadas las llamas los investigadores constataron que se trataba de un Renault Kwid radicado en Granadero Baigorria que había sido robado a mano armada en Rosario el 28 de octubre.

Para los pesquisas entrerrianos era el auto de apoyo utilizado para dar cobertura al sicario del triple crimen. Fuentes policiales indicaron que el auto entró a Entre Ríos por el túnel subfluvial el 5 de noviembre, diez días antes del triple crimen. Así los ojos de los investigadores comenzaron a mirar a Rosario.

Líneas de investigación

Fuentes allegadas a la investigación en manos del fiscal Martín Wasinger reconocen que trabajan sobre tres hipótesis de diferentes intensidades: la rosarina, la paraguaya (a partir de una traición con una línea de distribución) y la paranaense.

Pero las tres hipótesis se podrían fusionar en dos e incluso en una. Por el catálogo de broncas que mantenía abierto, el Tero Barreto se presenta como el objetivo principal de la matanza del domingo. Sindicado como un transero de bajo perfil, Barreto pasó en los últimos 20 años de robar motos y bicicletas a manejar un territorio en Paraná mientras vivía en el bonaerense Nordelta, en Tigre. No es un dato menor que solía viajar a Paraná sólo los fines de semana y que su apodo hizo que en la capital entrerriana se hablara de los hermanos Barreto como «Los Teros».

Cristian mantenía contactos con Germán Ezequiel Velázquez, apuntado como proveedor de drogas de la organización liderada por Luis Paz, preso en la cárcel de Rawson y padre de Martín “Fantasma” Paz, asesinado en septiembre de 2012 en un crimen que derivó en el juicio y condena al núcleo duro de Los Monos.

Tanto cartel tiene Velázquez que se lo mencionó en su momento como uno de los que participó en el asesinato de Claudio “Pájaro” Cantero, líder de la banda de Los Monos, el 26 de mayo de 2013. Por aquellos días ya estaba vinculado a la banda del ex mánager de boxeo para el que trabajaba en Paz SRL. Se dice que es padrino de una de las nietas de Paz. Hasta ayer seguía prófugo de la Justicia con pedido de captura internacional. Fuente: La Capital

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